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Centro de Asistencia a Victimas de Agresiones Sexuales y Prevención del Maltrato Infantil
 
 
         
Principal | Contacto
 
 
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Maltrato físico: Acción no accidental de algún adulto que provoca daño físico o enfermedad en el niño o niña o que le coloca en grave riesgo de padecerlo. No ha de ser necesariamente resultado de un intento premeditado de dañar al niño o niña, sino que puede derivar de un exceso de disciplina o de un castigo inapropiado.

 

Indicadores del maltrato físico

 

   
Conductas del niño, niña, adolescente
 
Conducta del cuidador/a
 
           
 

   
 
   
-
Magulladuras o moratones  en rostro, labios o boca: en diferentes fases de cicatrización: en zonas extensas del torso, espalda, nalgas o muslos: con formas no normales, agrupadas o como señal o marca del objeto con el que han sido infligidos: en varias áreas diferentes, indicando que ha sido golpeado de distintas direcciones
   
-
Quemaduras: quemaduras que cubren toda la superficie de las manos(como un guante) o de los pies(como un calcetín) o en formas de buñuelo en nalgas o genitales, indicativos de inmersión en líquido caliente; en brazos, piernas, cuello o torso provocadas por haber estado atado fuertemente con cuerdas; quemaduras que dejan una señal claramente definida (plancha, parrilla etc.).
   
- Fracturas en el cráneo, nariz o mandíbula; fracturas en espiral de los huesos largos (brazos, piernas); en diversas fases de cicatrización; fracturas múltiples; cualquier fractura en un niño menor de dos años.
   
- Lesiones internas.
-
Heridas o raspaduras en la boca, labios, encías u ojos; en los genitales externos; en la parte posterior de los brazos, piernas o torso
- Cortes o pinchazos.
- Señales de mordeduras humanas, especialmente cuando parecen ser de adulto o reiteradas.
- Asfixia o ahogamiento.
 
 
 
-
Cauteloso/a con respecto al contacto físico con los adultos.
-
Se muestra aprensivo/a cuando otros niños o niñas lloran.
   
-
Muestra conductas extremas  (ej.: agresividad o rechazos extremos)
   
-
Parece tener miedo a sus padres, de ir a casa, o llora cuando terminan las clases y tiene que irse de la escuela o guardería.
   
-
Dice que su padre o madre le ha causado alguna lesión.
   
   
 
-
Utiliza una disciplina severa, impropia para la edad del niño o niña.
-
No da ninguna explicación con respecto a la lesión del niño, niña o éstas son ilógicas, no convincentes o contradictorias.
   
-
Parece no preocuparse por el niño o niña.
-
Percibe a la niña o el niño de manera negativa.
-
Abusa del alcohol u otras drogas.
   
-
Intenta ocultar la lesión o proteger la identidad de la persona responsable de ésta.
   
   
   
   
 
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
       
 

LESIONES NO ACCIDENTALES (LUGARES COMUNES)

 

Abandono físico: Situación en que las necesidades físicas básicas del niño o niña (alimentación, higiene, cuidados médicos, etc...) y su seguridad (protección, vigilancia...) no son atendidas temporal o permanentemente por ningún miembro del grupo que conviven con el niño o niña.

 

Indicadores del abandono físico

 
Indicadores físicos   Conductas del niño, niña, adolescente   Conducta del cuidador/a
         
- Retraso de crecimiento y desarrollo.
-
Malnutrición, raquitismo.
-
Falta de higiene, uñas sucias y largas, cabello largo, sucio, mal cortado, vestido inadecuado para la época del año, sucio, roto.
-
Caries, flemones, pérdida de algún diente
-
Intoxicaciones o traumatismos accidentales por escasa supervisión de sus progenitores, visitas repetidas a urgencias del hospital, historia de ingresos.
-
Retraso la adquisición de logros madurativos y problemas de aprendizaje.
- Infecciones recurrentes.
-
Cansancio inapropiado para su edad y apatía.
-
Permanencia prolongada  fuera del hogar cuando es preescolar, escolar o adolescente
   
   
   
   
   
   
   

 

 
- Pide o roba comida.
- Raras veces asiste a la escuela.
- Se suele quedar dormido en clase.
- Llega muy temprano a la escuela y se va muy tarde.
- Dice que no hay nadie que le cuide
- Tendencia a la apatía, somnolencia y tristeza.
- Agresividad y autoagresión.
- Conductas dirigidas a llamar la atención.
- Abuso de drogas y/o alcohol.
  Frecuente ausencia del hogar.
  Promiscuidad, prostitución, proxenetismo, delincuencia.
   
   
   
   
   
 
- Abuso de drogas o alcohol.
- La vida en el hogar es caótica.
- Muestra evidencias de apatía o nulidad.
- Está mentalmente enfermo o tiene bajo nivel intelectual
- Tiene una enfermedad crónica.
- Fue objeto de negligencia en su infancia.
- Los padres no presentan el aspecto de abandono de su hijos.
- Poca supervisión y vigilancia.
- Falta de vacunaciones
  Despreocupación por las enfermedades de su hijo.
  Incumplimiento de tratamientos médicos.
  Exceso de vida social y profesional
  Compensa con bienes materiales la falta de cuidado general.
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
         

 

 

Maltrato Psicológico: Hostilidad verbal crónica en forma de insulto, desprecio, crítica o amenaza de abandono y constante bloqueo de las iniciativas de interacción infantiles (desde evitación hasta el encierro o confinamiento) por parte de cualquier miembro del grupo familiar.  Se pueden considerar diferentes conductas de maltrato emocional: rechazar, aterrorizar, aislamiento, violencia doméstica.

 

Indicadores del Maltrato Psicológico
 
Indicadores físicos   Conductas del niño, niña, adolescente   Conducta del cuidador/a
   

- Bebes:

 
“Enanismo psicosocial”.

Retraso en el crecimiento: niños de talla baja y miembros cortos,  cráneo y cara mayores en relación a la edad, piel fría y sucia.

Delgadez y desnutrición: cabellos frágiles con placa de alopecia.

   

-Niños/Niñas:  

Perturbación en el lenguaje. 

Retrasos en el desarrollo físico, inmadurez en relación con su grupo de edad.

Trastornos alimentarios, anorexia, bulimia.

Trastornos psicosomáticos, cefaleas, dolores dominales.

   
 
   
   
- Inhibición en el juego.
-
Parece excesivamente complaciente, pasivo/a, nada exigente.
-
Es extremadamente agresivo/a, exigente o rabioso/a.
-
Muestra conductas extremadamente adaptativas que son o bien demasiado de “adultos”( ej; hacer el papel de padre o madre de otros niños) o demasiado infantiles (ej; mecerse constantemente, chuparse el pulgar, eneuresis)
 
-
Intentos de suicidio.
-
Retrasos en desarrollo emocional e intelectual-
-
Apatía en las relaciones con sus padres.
-
Carácter asustadizo, tímido, pasivo, o por el contrario agresivo o negativista.
   
   
   
   
   
   
 
   
   
- Culpa o desprecia al niño o niña.
   
- Es frío, fría o rechazante.
   
- Niega el amor.
   
- Trata de manera desigual a los hermanos.
   
- Parece despreocuparse por los problemas del niño o niña.
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   

 

 

El maltrato  psicológico a menudo es menos perceptible que otras formas de maltrato que presentan indicadores físicos, siendo identificado mejor por el comportamiento tanto de los niños y niñas como de sus cuidadores. Se ofrecen a continuación las diferentes formas de maltratar emocionalmente según la edad del niño o niña.

 
Rechazar

En general son conductas de los padres o madres que comunican o constituyen abandono.

Hasta los 2 años: Rechazo a formar una relación primaria con el niño o niña y a responder a las iniciativas primarias de apego, y a las iniciativas naturales de contacto humano.  Ej.: no devolver las sonrisas y vocalizaciones al niño.


De los 2 a los 4 años: Exclusión activa del niño/a de las actividades familiares. Ej.: no llevar al niño o niña a las reuniones o actividades familiares, rechazar los gestos de cariño del niño/a.


Edad escolar: Transmisión constante al niño o niña de una valoración negativa de si mismo/a.  Ej.: utilizar frecuentemente apelativos tales como “monstruo” o “malo”, desprecio constante de los logros del niño o niña, hacer de él o ella cabeza de turco de la familia.


Adolescencia: Rechazo a aceptar los cambios en el rol social esperados en el/la joven, es decir, la evolución hacia una mayor autonomía y autodeterminación. Ej.: tratar al adolescente como un niño o niña pequeño/a (infantilizar), someter al adolescente a humillaciones verbales y críticas excesivas, expulsar al joven de la familia.

 

 
Aterrorizar

Se refiere a situaciones en las que se amenaza al niño con un castigo extremo o con uno vago pero siniestro que intentan crearle un miedo intenso.

Hasta los 2 años: Ruptura consistente y deliberada de la tolerancia del niño o niña a los cambios y los nuevos estímulos. Ej.: burlarse del niño o niña, respuestas extremas e impredecible a su conducta.


Hasta los 4 años: Gestos y palabras exagerados que tratan de intimidar, amenazar o castigar al niño o niña. Ej.: amenazas verbales de daño extremo o “misterioso”, enfurecimientos frecuentes con él o ella alternados con periodos de cariño artificial.


Edad escolar: Se manifiesta en la exigencia de respuesta a demandas contradictorias, crítica constante etc.  Ej.: forzar al niño o niña a elegir entre el padre o la madre enfrentados, cambiar frecuentemente los “papeles” en las relaciones padre/madre-hijo/a, criticar constantemente sin darle posibilidad de alcanzar las expectativas puestas en él o ella.


Adolescencia: Amenaza al/a joven de exponerle a la humillación pública amenazando con revelar a otros adultos o compañeros y compañeras conductas o situaciones embarazosas del adolescente. Ej.: problemas de eneuresis, experiencias sexuales previas.

 

 
Aislamiento

Se refiere a todos los comportamientos que tienden a privar al niño o niña de las oportunidades para establecer relaciones sociales.

Hasta los 2 años: Negación de la posibilidad de interactuar con el padre, madre u otros adultos. Ej.: dejar al niño o niña solo en su habitación durante largos periodos de tiempo.


Hasta los 4 años: Enseñanzas dirigidas a evitar el contacto social.  Ej.: castigar las conductas del niño o niña hacia otros niños, niñas o adultos.


Edad escolar: Intentos activos a que el niño o niña no tenga contacto normal con sus compañeros y compañeras.  Ej.: prohibirle jugar con amigos o amigas, prohibirle invitar a otros niños/as a casa, sacarle de la escuela.

Adolescencia: Evitación activa de que el/la joven participe en actividades organizadas e informales fuera del hogar. Ej.: prohibir la participación en actividades extraescolares, castigar por su intervención en experiencias sociales normales (tales como citas).

 

 
Violencia doméstica

Se producen de manera permanente situaciones de violencia entre el padre y la madre, en presencia del niño  o niña. Los resultados que se desprenden de las investigaciones demuestran que estos niños/as tienen un mayor riesgo de sufrir malos tratos físicos dentro de la familia.


El maltrato emocional al que están sometidos/as siendo testigos de la violencia ejercida normalmente contra la madre les lleva a padecer alteraciones en su desarrollo social y afectivo tales como el estrés postraumático, los problemas en las relaciones sociales, problemas de aprendizaje y de conducta, etc.

 

Abandono emocional: Falta persistente de respuesta a las señales, expresiones emocionales y conductas procuradoras de proximidad e interacción iniciadas por el niño o niña y falta de iniciativa de interacción y contacto por parte de una figura adulta estable.

Hasta los dos años: No ofrecer respuesta a las conductas sociales espontáneas del niño o la niña. Ej.: no responder a las vocalizaciones espontáneas del niño o niña, no responder, ni fijarse en su evolución.


De dos a cuatro años: Frialdad y falta de afecto en el tratamiento del padre/madre hacia el niño o niña, no participar en sus actividades diarias. Ej.: negativa a conversar con el niño o niña durante las comidas, dejarle sin un adulto afectivo durante largos periodos de tiempo.


Edad escolar: Fracaso en proteger al niño o niña de las amenazas externas o en intervenir a favor de éste sabiendo que necesita ayuda.  Ej.: no proteger al niño, a la niña de los ataques de sus hermanos/as u otros miembros de la familia, no mostrar interés en la evaluación del niño/a por parte de los docentes u otros adultos. No responder a las peticiones de ayuda del niño o niña para resolver problemas con sus compañeros/as.


Adolescencia: Renuncia por parte del padre o madre a ejercer el rol parental y ausencia total de interés por el/la joven.  Ej.: rechazo a comentar las actividades e intereses del/a adolescente, concentración en otras relaciones que reemplazan al/la adolescente como objeto de afecto.

 

 

Abuso sexual: Cualquier clase de contacto sexual con un niño, niña o adolescente menor de edad o su utilización directa como objeto de estimulación sexual, cuando no haya alcanzado la edad y la madurez para consentirlo o, si alcanzadas ambas, se aprovecha una posición de superioridad, ascendencia, poder o autoridad, o se utiliza el engaño para obtener su consentimiento, así como, en todo caso, siempre que sobre él se use la violencia o la amenaza con aquellos propósitos. Comprende conductas como: agresiones sexuales, agresiones sexuales en sentido estricto y otros abusos sexuales.

 

Indicadores del abuso sexual
Indicadores físicos   Conductas del niño, niña, adolescente   Conducta del cuidador/a
   

-

Dificultad para andar y sentarse.

-

Ropa interior rasgada, manchada o ensangrentada

 
-

Se queja de dolor o picor en la zona genital.

-

Contusiones o sangrado en los genitales externos, zona vaginal o anal.

-

Tiene una enfermedad venérea.

-
Tiene semen en la boca, genitales o en la ropa.
-

Embarazo (especialmente al inicio de la
adolescencia.)

-

 

Hematomas, escoriaciones en cara interna del  muslo.

-

 

Ano dilatado, enrojecido, desgarros.

-

Lesiones o desgarros en la vulva, hinchada, enrojecida.

-

Cuerpo extraño en vagina o el recto.

   
   
   
   
   
   
 
   
-

Parece reservado/a, rechazante o con fantasías o conductas infantiles, incluso puede parecer tener  retrasos intelectuales.

-

Tiene escasas relaciones con sus compañeros/as

-

No quiere cambiarse de ropa para hacer gimnasia o pone dificultades para participar en actividades físicas.

- Comete acciones delictivas o se fuga.
-

Manifiesta conductas o conocimientos sexuales extraños    sofisticados o inusuales, intenta que otros niños o niñas realicen actos sexuales.

-

Dice que ha sido atacado por el padre o cuidador.

-
Masturbación en lugares públicos, prostitución,  promiscuidad.
- Baja autoestima.
-

Terrores nocturnos.

- Eneuresis, encopresis.
-

Tiene miedo de ciertas personas y lugares..

-

Irracional miedo al examen físico.

-
Somatizaciones, depresión, ansiedad.
   
   
   
 
   

-

 
Extremadamente protector o celoso del niño, niña o adolescente
-

Alienta al niño o niña a implicarse en actos  sexuales o prostitución.

-

Sufrió de abuso sexual en la infancia.

-
Experimenta dificultades en su matrimonio.
-

Abuso de drogas o alcohol.

-
Está frecuentemente ausente del hogar.
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   

 

 

Agresiones sexuales en sentido estricto

Son las relaciones o contactos sexuales de todo tipo sobre menores de edad que no han alcanzado la edad y madurez para poder consentirlos con conocimiento y libertad. También comprenden los casos en los que, para obtener ese consentimiento, se emplea el engaño o se aprovecha la posición de superioridad físico o de otro tipo, de ascendencia, de poder i de autoridad que se tiene sobre el menor de edad.

 

Otros abusos sexuales

Se incluyen aquí otras conductas en las que no hay contacto físico pero sí una utilización directa del menor de edad con una finalidad sexual. Tal es el caso del exhibicionismo o de la distribución o exhibición de material pornográfico entre menores de edad.

 
Explotación sexual

La utilización del niño, niña, adolescente por su familia o tutores/as, o por tercera personas cuando aquellos lo sepan y no lo impidan, en la prostitución o en la realización de material o espectáculos de pornografía con el fin de obtener un beneficio, sea económico o de otra índole.

 
La relación entre el niño o niña y el adulto maltratante o negligente.

Lamentablemente, muchos de los niños y niñas objeto de desprotección sufren secuelas importantes en su desarrollo. La desprotección en la infancia y en la adolescencia ocurre en un período evolutivo crucial porque el niño o la niña está construyendo los conceptos sobre sí mismo, sobre los demás y sobre el mundo externo, en la que están estableciéndose las relaciones con los estados anímicos internos y, además, se están adquiriendo las habilidades para defenderse, para tolerar las frustraciones y para su socialización.
En cualquier caso, no debemos olvidar la resistencia que se ha demostrado tienen los niños y niñas ante situaciones adversas, el término conocido como resiliencia, hace referencia a la capacidad de superación que tienen determinadas personas a momentos difíciles y traumáticos en su vida. De esta manera, un niño niña o adolescente que haya sufrido maltrato, abuso y/o abandono durante una época de su vida, puede encontrar en su interior la capacidad para sobreponerse al trauma (temperamento, inteligencia, adaptabilidad social, etc.) o también pueden encontrar el apoyo necesario en una o varias personas externas que le ayuden a resistir. 
Es algo que no debemos olvidar, si tratamos con un niño o niña victima de malos tratos, esta situación vivida no tiene por qué condicionarle en su desarrollo y en su vida futura, si las personas que estamos a su alrededor paramos el abuso y respondemos de manera adecuada.

 
QUÉ DICE LA LEY SOBRE LOS MALOS TRATOS INFANTILES
 

Tanto la Ley Orgánica de Protección Jurídica del Menor 1/1996 como la Ley de Cantabria de Protección a la Infancia y Adolescencia 7/1999, plantean la existencia de dos tipos de situaciones que expresan la necesidad de niños, niñas y adolescentes de ser protegidos: las situaciones de desamparo y las situaciones de riesgo.

 
Ciñéndonos a la ley que rige nuestra comunidad autónoma,  veamos cómo se consideran ambas situaciones.
 
Situación de desamparo: Aquellas ocasiones en que están presentes, entre otras, las circunstancias señaladas en las definiciones de malos tratos infantiles anteriormente citadas. Ocurre a causa del incumplimiento o inadecuado ejercicio de los deberes de protección establecidos por las leyes para la guarda de los menores, cuando éstos queden privados de la necesaria asistencia moral y material.
 
Estas situaciones conllevarán a la asunción de la tutela* por parte de la Administración del Gobierno de Cantabria (art. 37).
 

*Tutela: autoridad que, en defecto de la paterna o materna legalmente se le confiere a la persona o institución para que se haga cargo de la educación y de la representación legal de los menores de edad.

 

Situación de riesgo: Se considera una situación de riesgo cuando en la vida del niño, niña o adolescente existen factores que están perjudicando su desarrollo personal o social aunque no requieran la asunción de la tutela por ministerio de ley (art.25).

 

La inclusión de las situaciones de riesgo, cuando todavía el niño no ha sufrido daño, como situaciones objeto de atención, constituye uno de los aspectos más destacables de la ley al plantear la necesidad de desarrollar programas preventivos que potencien el buen trato hacia el niño en cualquiera de los contextos en que se desarrolla: familia, escuela, barrio, ayuntamiento, etc.

 
El concepto de situación de riesgo además, permite y obliga a los servicios sociales a intervenir en la familia cuando la situación del niño aún no ha llegado a alcanzar la gravedad requerida en los casos de desamparo. Intervenir en estos momentos además de mejorar el pronóstico positivo de los casos, evita que niños y niñas sufran toda una serie de consecuencias negativas provocadas por los malos tratos.
 
   
   
         
Agresiones Sexuales  
 
                Que hacer  
 
 
   
 
 
   
   
   
 
C.A.V.A.S. Centro de Asistencia a Victimas de Agresiones Sexuales y Prevención del maltrato Infantil